En tiempos dominados por la Inteligencia Artificial, las redes sociales y el consumo permanente de contenido digital, la radioafición continúa despertando el interés de las nuevas generaciones. Santiago Ortiz Cabello, de 12 años y oriundo de Eduardo Castex, es un claro ejemplo.

La velocidad con la que avanzan las nuevas tecnologías es cada vez mayor. La Inteligencia Artificial ocupa un lugar creciente en nuestra vida cotidiana, mientras que las redes sociales como TikTok e Instagram forman parte de la rutina diaria de millones de personas.

Sin embargo, en medio de este escenario marcado por la inmediatez y la comunicación digital, la radioafición continúa vigente y conserva intacta su capacidad para despertar curiosidad, generar vínculos y promover el aprendizaje.

Un joven que encontró su lugar en la radioafición

Santiago Ortiz Cabello tiene apenas 12 años, es oriundo de Eduardo Castex, La Pampa, y recientemente rindió el examen necesario para obtener su señal distintiva de radioaficionado.

Su acercamiento a la actividad comenzó a partir de una búsqueda en Internet y lo llevó hasta el Radio Club Santa Rosa, LU1UM, donde realizó el curso de formación.

Su inquietud por comenzar había surgido tiempo antes, aunque inicialmente no sabía exactamente cómo hacerlo.

Quise arrancar antes, pero no sabía exactamente cómo. Entonces primero hablé con un radioaficionado de Eduardo Castex que me ayudó con todo ese tema y pude contactarme con Alejandro Fernández, presidente de la institución santarroseña

La radio como espacio de aprendizaje

La historia de Santiago demuestra que la radioafición continúa encontrando nuevos entusiastas incluso entre quienes crecieron rodeados de teléfonos inteligentes, redes sociales y nuevas plataformas de comunicación.

Detrás de cada contacto radial existe la posibilidad de aprender sobre electrónica, propagación, antenas, comunicaciones, tecnología y, fundamentalmente, sobre el valor del intercambio entre personas que comparten una misma pasión.

Que un joven de apenas 12 años se interese por esta actividad representa también una señal alentadora para el futuro de la radioafición.

La llegada de nuevas generaciones permite mantener viva una actividad que, lejos de quedar relegada por el avance tecnológico, encuentra en cada nuevo radioaficionado una oportunidad para renovarse y seguir creciendo.

Desde el Radio Club Pinamar celebramos especialmente el entusiasmo de los jóvenes que se acercan a la radioafición y los alentamos a descubrir todo lo que este maravilloso mundo de las comunicaciones tiene para ofrecer.